jueves, 17 de mayo de 2012

EL OSCURO DESIGNIO – EL MUNDO DEL RÍO/3

Cubierta del tomo publicado por
ULTRAMAR; dibujo: GARCÉS/BOSCH
PHILIP JOSÉ FARMER, contando con mayor espacio que en las dos novelas previas,  A VUESTROS CUERPOS DISPERSOS y EL FABULOSO BARCO FLUVIAL, que pretendía rematar la saga en un último y colosal volumen, pero debido a su gran extensión se vio obligado a dividirla y publicar una cuarta parte, puede explayarse con el dramatis personae e incrementarlo incluyendo nuevos sujetos (admitiendo, incluso, el cameo de sí mismo), algunos con suficiente calado como para dedicarles una somera biografía.
Farmer sostiene un pulso consigo mismo, entre su gusto por la literatura popular (que podríamos definir como ligera, más guerrillera, centrada en la acción y las situaciones tipo “continuará”), y demostrar que era capaz también de ofrecer un relato ‘académico’ de introspecciones, con pausas y análisis, todo tranquilo-tranquilo, que las manchas de sudor no salen fácilmente de las túnicas de los Graves Pensadores Sesudos que suelen distinguir la ciencia ficción de calidad.
PHILIP JOSÉ FARMER en aptitud pensativa;
'Dejadme cavilar algunas malignidades creativas'
Halla el equilibrio sabiendo racionar tanto una como otra cosa, dando interés a la parte ‘cerebral’ (evitando el tedio) con una prosa dinámica, fluida, preñada de sutil ironía, junto a un irreprimible impulso por hacer polémica, centrada en cuestionar que JESÚS sea Hijo de Dios, o la misma existencia, aun la utilidad, del Altísimo.
Supongo que Farmer vio mucho más controvertido inquirir sobre la Suprema Figura Divina (para llamar, además, la atención morbosa sobre su saga), cosa inherente a su firma, que profundizar en exceso en eriales políticos o sociales. El año de concepción de la obra acaso “aconsejaba” proceder así; de todos modos, y perdonadme la digresión, vengo observando que la ciencia ficción suele envolverse de una bandera liberal (por no decir progre) con personajes que están muy en la onda del pueblo (que no popular).
Portada de la obra en edición inglesa;
ése no es EINSTEIN, por cierto
Quizás, lo revolucionario ahora, en la ciencia ficción, sea abordar temáticas desde un punto de vista opuesto (no diré conservador, porque los conservadores carecen de imaginación; matarían ipso facto la historia, caso de iniciarla), con personajes que suenen más auténticos, e imperfectos, poblados de fobias, diferentes a las elegantes transposiciones de consignas centelleantes y humanistas, resonantes por su oquedad, al uso presente.
Ya fuera de la digresión, resalto que Farmer hace de El oscuro designio una narración de protagonismo coral, si bien los personajes que primero inundaron los párrafos (SIR RICHARD FRANCIS BURTON y SAMUEL MARK TWAIN CLEMENS, junto a sus adláteres) mantienen cuota de importante presencia.
Y siendo esta saga un colosal retablo histórico (la Humanidad, desde la Edad de Piedra, a finales del siglo XX, fue resucitada en este singular planeta por los enigmáticos ÉTICOS), parece inevitable que el autor centre la trama en figuras fuertes que antaño realizaron hazañas o contribuyeron a la leyenda urbana. También en el Mundo del Río serán héroes, líderes, aventureros. Lo llevan en la sangre. Esto tiene el inconveniente de que, con un mínimo-nimio conocimiento de Historia, pueden citarse doce mejores candidatos para alcanza la TORRE DE LAS NIEBLAS, hogar de los Éticos, situada en el Polo Norte del Mundo del Río, que algunos de los que Farmer escogió. (Ningún HERNÁN CORTÉS, ningún FRANCISCO PIZARRO…)
SIR RICHARD FRANCIS BURTON (el hilo
conductor de esta soberbia saga de aventura)
en foto de época y pinta de pedir limosna
Pero si bien prefiere chinchar a los beatos dudando de la divinidad de Jesús (algo que parece una ‘reacción alérgica’ a una infancia-juventud martirizada por la obligación de pertenecer a una religión que ya entonces le despertaba serias dudas), también ataca la furia feminista, que encarna el personaje de JILL GILBIRRA, australiana de finales del siglo XX con una identidad sexual ambigua, algo que también oprime los costados de su carácter, haciéndola caer en clamorosas contradicciones e injusticias.
Farmer, sin embargo, apenas barrena en la bisexualidad de Gulbirra; no hay nada nuevo bajo el Sol (sólo ocurre que sus ‘actualizaciones’ lo hacen todo más aparatoso). De todos modos, y no falto del talento para relatarlo, es algo que a STEPHEN KING se le hubiera dado mejor, y apenas empleando excesivo espacio. (Creo yo.)
SAMUEL CLEMENS, o MARK TWAIN para los
entendidos; otro protagonista de la historia
El autor analiza el feminismo como en El fabuloso barco fluvial desolló el racismo: Gulbirra es apasionada militante feminista (al estilo Década 70) y arrolla al personal imponiéndole sus postulados. Constantemente va criticando/denostando que si todo es el hombre esto, el hombre aquello, por qué en masculino, por qué Dios debe ser varón (pues porque así lo retrató MIGUEL ÁNGEL en la Capilla Sixtina), ¿qué pasa con las mujeres, tíos? Picotea sin parar a una Humanidad en esencia machista (o que defendía “separaciones de sexos” para según qué tareas) porque en su siglo de eso iban.
Gulbirra es de esa clase de estúpidos capaces de llevar a VLAD TÉPÈS a los tribunales por crímenes contra la Humanidad, juzgándolo según nuestras leyes y credos actuales, ignorando deliberadamente su salvaje contexto histórico. (Por cierto, esos imbéciles prefieren enjuiciar antes a ATILA EL HUNO que a IOSIF STALIN.) Ella juzga conforme a sus ideales y experiencia. Ve paja en el ojo ajeno, obviando la viga incrustada en el suyo. Con renuencia admite su intolerancia cuando se la reprochan. ¿En qué es mejor a los hombres que critica, pues?
Sí, mis leales, se confirma: película de TV
de la serie. Léase:
CANAL SY-FY jodiendo
otra vez. Leed la estremecedora sinopsis
Farmer señala que ellas también son parciales; donde antes ponía “el Hombre” exigen que diga LA Humanidad. Eliminan el artículo masculino para imponer el femenino. Y eso es correcto. Está bien. Es progresista. Es el preclaro lenguaje ginocentrista que, todavía, los perritos falderos progres afirman que es lenguaje no sexista. ¿No; en serio?
Gracias a Gulbirra, Farmer expone que no tenemos solución; en ambos bandos los pecados tienen un carácter, si no mimético, sí hermano. Excluyendo el meritorio currículum que exhibe la capitana de zepelines Gulbirra, el autor resalta con ella la sarta de elegantes hipocresías que la Sociedad ha bendecido por puro e insustancial esnobismo, ignorando con toda su alma los notables defectos y las imposiciones fascistas que el feminismo rampante amamanta.
Para que veáis que no exagero: fotograma de la citada
monstruosidad. ¿Esto es un ÉTICO? A parsecs de los
descritos por Farmer en sus novelas. No deberíamos
consentir estos abusos, en serio
Y entre estos análisis, ¡tralla! Farmer tiene dotes de pensador, pero también es hombre de acción respetuoso con sus querencias PULP, e impide a sus personajes, incluso al pacifista Clemens, que se amodorren en los sibaríticos sillones de cuero de algún club de eminencias de la ciencia ficción plenamente especulativa pero nada dinámica. El Mundo del Río rebosa de enigmas. ¿Qué hacéis aquí parados, que no zarpáis en pos de las respuestas, sitas en las Fuentes del Río? ¡En marcha!
Vuestro Scriptor.

Toda la saga: